¿Qué soy, después de todo, más que unniño complacido con el sonidode mi propio nombre? Lo repito una y otravez,Me aparto para oírlo -y jamás me canso deescucharlo.
También para ti tu nombre:¿Pensaste que en tu nombre no había otracosa que más de dos o tres inflexiones?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario